lunes, 3 de diciembre de 2012

Amar aquello que se fotografía

Alberto Korda
Siempre defendemos delante de nuestros alumnos en Filmosofia que debemos fijarnos en los grandes fotógrafos y en lo que estos opinan: ¡pero los grandes de verdad!

Y yo, siguiendo nuestro propio ejemplo, disfruto oyendo entrevistas o leyendo libros de los grandes. El fabuloso Alberto Korda, el fotógrafo cubano que inmoralizó a Ché Guevara, dijo una vez, citando "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry, que "lo esencial es invisible para los ojos: sólo se puede ver con el corazón".

Cuando comencé a estudiar fotografía pensé: "Bien, buena cita, pero no le veo la utilidad rápida y práctica"

Luego, en la escuela de artes, en Londres, me dijeron que "se valoraba mucho la empatía con el sujeto fotografiado".  Pero de nuevo, nunca supe como aplicarlo (de hecho, me preocupaba mucho más aprender photoshop.... que tonto....)

Peter Lindbergh
De nuevo, viendo documentales, el gran Peter Lindbergh decía que "lo más importante es Amar aquello que se fotografía". Y un fotógrafo también de moda, pero muy diferente, David LaChapelle, decía lo mismo.

Para entonces sucedió algo místico y extraño: a medida que comenzaba a trabajar como fotógrafo, realizando bodas en Essex y Kent, descubrí que si la novia no me caía bien (porque abusaba, o era desagradable con el personal), no me salía guapa. "Venga, Rubén, esto es sólo un tema de luces, estructura osea, y exposición adecuada... Sácala guapa!"

Pero cuesta, cuesta mucho, mucho, fotografiar con los ojos... y en cambio es táaaaan fácil fotografiar con el corazón...

David LaChapelle
Cuando algo te gusta, sale sólo y sale bien. De hecho, las mejores fotos siempre te las saca la persona que te quiere, aunque no sea un fotógrafo (quizás no serán adecuadas técnicamente, pero captarán un instante que el que hace la foto sabe reconocer y lo busca, consciente o incoscientemente)

Un ejemplo práctico de esto que contamos:

Un amigo mio que colabora con varios periódicos fue enviado a cubrir una partida de Poker...

"Poker, Rubén... Que coñazo... Yo hago baloncesto, donde la gente se mueve..."

Pero en lugar de rendirse, se compro un libro de Poker. Y aprendió. Y cuando tuvo la sesión, conocía los microgestos, los nervios, las miradas... E hizo un reportaje maravilloso, y encima se divirtió trabajando.

La fotografía nos permite salir de nuestro nicho y conocer cosas, disciplinas, y gentes nuevas y maravillosas. El fotógrafo, eso si, debe dejar que lo que fotografía, sea un pájaro, una mujer, un plato o un paisaje, le enamore completamente. Así que me apunto a lo que dice Lindberg: "lo más importante es Amar aquello que se fotografía"

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